Si una persona se escapa de un centro para jóvenes o de la cárcel, eso es un delito. Dependiendo de dónde escape, las consecuencias pueden ser más graves.
Es como intentar salir de un parque de diversiones sin que nadie lo note. Si lo logras, puede que no pase nada, pero si te atrapan, las reglas del parque dicen que te quedas más tiempo.
Imagina que Juan, un joven de 17 años, intenta escapar de un centro de detención juvenil donde está por un robo. Si lo atrapan, podría enfrentarse a un cargo de delito por su intento de fuga, lo que complicará aún más su situación legal.
Escapar de un centro juvenil o correccional es un delito grave (felonía de clase 5) y podría sumar tiempo a la condena actual.
13-2503 . Escape in the second degree; classification A. A person commits escape in the second degree by knowingly: 1. Escaping or attempting to escape from a juvenile secure care facility or a juvenile detention facility; or 2. Escaping or attempting to escape from custody imposed as a result of having been arrested for, charged with or found guilty of a felony; or 3. Escaping or attempting to escape from the Arizona state hospital if the person was committed to the hospital for treatment pursuant to section 8-291.09, 13-502, 13-3992, 13-4507, 13-4512 or 31-226 or rule 11 of the Arizona rules of criminal procedure; or 4. Escaping or attempting to escape from the Arizona state hospital if the person was committed to the hospital for treatment pursuant to title 36, chapter 37. 5. Attempting to escape from an adult correctional facility. B. Escape in the second degree pursuant to subsection A, paragraph 1, 2, 4 or 5 of this section is a class 5 felony, and the sentence imposed for a violation of this section shall run consecutively to any sentence of imprisonment for which the person was confined or to any term of community supervision for the sentence including probation, parole, work furlough or any other release. Escape in the second degree pursuant to subsection A, paragraph 3 of this section is a class 2 misdemeanor.
Si un adolescente se escapa, puede ser acusado de un delito grave y enfrentar penas adicionales a las que ya tiene por su caso original.
Escapar de un hospital estatal puede ser considerado un delito menor, pero aún así puede llevar a sanciones legales y complicar su tratamiento.
Esta ley se relaciona con delitos como la fuga de centros de menores, cárceles o hospitales donde una persona está bajo custodia.
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